RESTAURAR LA VOLEMIA Y LA CAPACIDAD TRANSPORTADORA DE OXÍGENO DE FORMA INMEDIATA.

Material Enviado por Dr. Ramón Perdomo < perdo@infomed.sld.cu > -  Dr. Luis Higgins < higgins@anestesia.com.mx  >  

 Wed, 18 Aug 2004 23:20:00 –0400

 

 

" Cuanto mayor es la dificultad, es mayor la gloria" - Marco Tulio Cicerón

 

Restaurar la Volemia

Recuperación de la Volemia y la Capacidad Transportadora de Oxígeno

    * Problema Clínico: Reponer la Pérdida de Sangre

Bibliografía

 

RESTAURAR LA VOLEMIA 
Por Dr.Ramón Perdomo

La hipovolemia secundaria al secuestro de líquido en el área traumática o a la pérdida de sangre a través de una lesión  provoca, en primer lugar, una disminución del retorno venoso y una caída del débito cardíaco. La secreción de catecolaminas, en respuesta al trauma y a la hipovolemia, aumenta la frecuencia cardíaca, mejora la contractilidad miocárdica y restablece el débito, manteniendo la presión arterial gracias a una mayor vasoconstricción.

En la medida que la hipovolemia empeora, el flujo sanguíneo hacia el riñón, la piel y los órganos gastrointestinales disminuye a fin de asegurar el aporte de O2 a los órganos vitales, corazón y cerebro.

La hipoxia celular a nivel de los órganos mal perfundidos va a provocar una falla en la bomba sodio - potasio de la membrana celular, con pasada de líquido desde el intravascular al intracelular.

Las células hipóxicas perderán su ATP generándose una acidosis láctica, cuyo daño tisular originará la liberación de substancias vasoactivas (interleukinas, prostaglandinas, factores depresores miocárdicos) que son a su vez citotóxicas y responsables del sindrome de distress respiratorio.

Si el número de células dañadas es importante, son los órganos enteros que resultan dañados. Así tendremos una insuficiencia renal, una insuficiencia hepática o una coagulopatía. La reposición de volumen debe, entonces, hacerse lo más precoz y rápidamente posible, a fin de evitar el encadenamiento de los fenómenos descritos.

El principal objetivo de la fluídoterapia es el de restablecer el aporte de oxígeno a los tejidos con el fin de proteger la función de los órganos mayores. Así, la terapia no será exitosa si no se logra mantener la tensión arterial de oxígeno y la concentración de la hemoglobina a niveles óptimos.

La primera prioridad en la restauración de la volemia es de mantener una presión arterial que asegure un flujo sanguíneo normal al cerebro y al corazón. El primero depende de la diferencia entre la presión arterial media y la presión intracraneana. El flujo coronario depende de la diferencia entre la presión arterial diástolica y la presión de fin de diástole.

Es de suma importancia restablecer la presión diastólica para mantener el flujo sanguíneo al miocardio. Por lo menos dos gruesas vías periféricas  deben ser colocadas para asegurar una rápida infusión. Un catéter venoso central, para monitoreo de la presión venosa central (PVC), puede ser colocado más tardíamente o inmediatamente después de recuperados los signos vitales del paciente.

El segundo objetivo de la fluidoterapia es restablecer el flujo sanguíneo en los órganos que están aún con un aporte bajo de oxígeno: el riñón, el tracto gastrointestinal y la piel.

Desafortunadamente, el flujo sanguíneo hacia esos órganos puede continuar deficitario aún cuando la presión arterial se haya restablecido arriesgándose una insuficiencia renal, una insuficiencia hepática o una falla orgánica múltiple. La oliguria es la llave indicadora de una mala distribución del flujo sanguíneo. Una oliguria en el período post-traumático inmediato es debida invariablemente a una hipovolemia.

SE DEBE RECUPERAR LA VOLEMIA Y LA CAPACIDAD TRANSPORTADORA DE OXIGENO DE FORMA INMEDIATA

Por Dr.Luis Higgins

 

Un estado hipovolémico prolongado conlleva una alta mortalidad debida al fracaso multiorgánico y la coagulación intravascular diseminada (CID). El fluido ideal para restaurar la volemia ha sido objeto de controversia durante décadas. Los estudios existentes sobre el uso de soluciones hipertónicas no son concluyentes, y las soluciones coloidales y la albúmina no parecen tener ninguna ventaja, a tenor de las recomendaciones de los últimos metaanálisis y GPC sobre esta cuestión ; por ello, lo más eficaz y con una mejor relación coste-efectividad parece ser el uso de soluciones electrolíticas isotónicas (Ringer lactato y salino isotónico).

Este tipo de soluciones favorecen la expansión intravascular y, posteriormente, estabilizan el volumen venoso, reemplazando los líquidos intersticiales y del espacio intracelular que se han perdido. Aunque el salino isotónico restituye de forma satisfactoria el volumen en los pacientes con grandes hemorragias, puede causar una acidosis hiperclorémica, riesgo que aumenta si la función renal se encuentra alterada, por lo que es preferible emplear Ringer lactato.

Habitualmente se requieren al menos tres volúmenes de cristaloides por cada volumen estimado de pérdida sanguínea . En la mayoría de los casos, la infusión de 2 a 3 litros entre 10 y 30 min debe producir una adecuada restauración de volumen como resultado de su gran espacio de distribución. No obstante, si la presión venosa no mejora después de la infusión de 2 l de cristaloides puede ser que la pérdida sea mayor de 1,5 l, que la hemorragia esté aún activa o, de forma alternativa, que la causa del choque no sea la hipovolemia .

Además de restaurar de la volemia, existen dos medidas complementarias de gran importancia, como la prevención de la hipotermia del paciente para evitar sus efectos negativos sobre la hemostasia, y la estrecha monitorización de las constantes hemodinámicas, que servirá de guía para la indicación de componentes sanguíneos .

REPONER LA PERDIDA DE SANGRE

El problema clínico: reponer la pérdida  de sangre.

La pérdida masiva de sangre se define como la pérdida de una volemia completa (el volumen sanguíneo es, aproximadamente, un 7% del peso corporal ideal) en un período de 24 h. También se ha definido, en términos de velocidad de hemorragia, como la pérdida de más del 50% del volumen sanguíneo en 3 h o 150 ml/min19 . Estas definiciones subrayan la importancia de reconocer de forma precoz la hemorragia , así como la necesidad de actuar de forma efectiva para prevenir el choque y sus consecuencias. Por ello, las prioridades del tratamiento deben ser: a) restaurar el volumen sanguíneo para mantener la perfusión y oxigenación tisular, y b) conseguir la hemostasia mediante el tratamiento quirúrgico de la hemorragia, y prevenir y corregir la coagulopatía mediante el uso juicioso de sangre y derivados.

Para tratar con éxito a estos pacientes es necesaria una actuación rápida y coordinada entre los distintos especialistas que toman parte en el tratamiento anestesiólogos, cirujanos, , laboratorio, banco de sangre), y uno de ellos debe actuar necesariamente como coordinador y desempeñar las funciones de enlace, comunicación y documentación del proceso.

 

Como se puede apreciar, se trata de pacientes con un proceso patológico complejo y de alto riesgo, por lo que las maniobras terapéuticas deben aplicarse de forma rápida y coordinada.

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

Manuel García y colabs.Guías para la reposición de las pérdidas sanguíneas en cirugía abdominal de urgenciaAgosto 2003. Volumen 74 - Número 02 p. 62 - 68    

Schierthout G, Roberts I. Fluid resuscitation with colloid or crystalloid solutions in critically ill patients: systematic review of randomised trials. BMJ 1998;316:961-4.


American College of Surgeons. Advanced Trauma Life Support Course Manual. Chicago: American College of Surgeons, 1997; p. 103-12. 

Hewitt PE, Machin SJ. Massive blood transfusion. En: Contreras M, editor. ABC of transfusion. London: BMJ publishing, 1992:


Fakhry SM, Sheldon GF. Massive transfusion in the surgical patient. En: Jeffries LC, Brecher ME, editors. Massive transfusion. Bethesda: American Association of Blood Banks, 1994.


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Dutkey PA, Stevens SL, Maull KI. Factors affecting rapid fluid resuscitation with large-bore introducer catheters. J Trauma 1989;29:856-60. 

 

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Material Publicado el 20 de Diciembre del 2004

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