Bioseguridad en Quirófano. Análisis del Grado de Conocimiento sobre Transmisión del Virus de la Inmunodeficiencia Humana y de los que Producen Hepatitis Sérica y de las Medidas de Protección Utilizadas en una Población de Residentes de Anestesiología 

Dr. Pedro Barbieri

REV ARG. ANEST. 1995; 53: 3: 147-160 ARTICULO DE INVESTIGACION

 

 

El Hombre pasa la mitad de su vida arruinando su salud, y la segunda curándose - Antonio Tabucchi

 

Resumen

Introducción

Material y Métodos

Resultados

Discusión

Conclusión

Bibliografía

Anexos

 

RESUMEN

 

Se realizó una encuesta entre 115 residentes de Anestesiología de todo el país, (39 de 1er. año, 34 de 2do.,y 42 de 3ro). 56 correspondieron a Capital Federal, y 59 al interior del país. Ellos fueron evaluados acerca del grado de conocimiento y las medidas de protección que utilizan para evitar la contaminación con patógenos vehiculizados por la sangre. También se les preguntó sobre su inmunización activa contra VHB (vacunación), confianza en los test de detección de VIH, VHB y VHC, y su actitud en caso de contacto con sangre o fluidos contaminados con sangre.

Se observó un aceptable grado de conocimiento sobre poblaciones y fluidos potencialmente peligrosos para la transmisión del VIH y de los virus de la Hepatitis sérica. Pero debe promoverse la vacunación contra el VHB, el uso de barreras físicas adecuadas a la situación, y el lavado de manos luego de un procedimiento. Debe recalcarse la existencia de falsos negativos en la detección del VIH, VHB y VHC y hacer hincapié en la consulta infectológica si ocurre un contacto con algún fluido potencialmente peligroso para VIH o hepatitis sérica, además de rigurosa asepsia de la zona y la correspondiente denuncia laboral. 

 

NOMENCLATURA

 

P.U.:

Precauciones Universales

SIDA:

Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida

CRS:

Complejos Relacionados con el SIDA

VIH:

Virus de la Inmunodeficiencia Humana

VHB:

Virus de la Hepatitis B

VHC:

Virus de la Hepatitis C

VHD:

Virus de la Hepatitis D

VHNANB:

Virus de la Hepatitis No A No B

CDC:

Centro para el Control de Enfermedades (USA)

ADN:

Acido Desoxirribonucleico

ARN:

Acido Ribonucleico

HBsAg:

Antígeno de superficie del virus de la hepatitis B

Hepatitis sérica:

VHB - VHC - VHD - VHNANB

WB:

Test serológico para la detección del VIH

Ac:

Anticuerpo

ELISA:

Enzimoinmunoanálisis

RIA:

Radioinmunoanálisis

INTRODUCCION

 

La tarea tradicional del equipo de salud en la sala de operaciones fue la de ocuparse de la integridad del paciente. Hoy día, a la preocupación antes señalada se le ha agregado la de proteger la salud del equipo quirúrgico. Este se encuentra expuesto ante un elevado riesgo de infección por patógenos vehiculizados en la sangre. Por la frecuencia de contacto con sangre y fluidos corporales, el anestesiólogo es uno de los profesionales más expuestos al contagio, agravándose el problema con la aparición y diseminación del Virus de la Inmunodeficiencia Humana y los de la Hepatitis sérica (B-C-D-NANB).

A fin de minimizar el riesgo es necesario concientizar al personal de quirófano de la gravedad del problema, y de su control mediante la observación de rigurosas normas de prevención y protección1 En nuestro medio no existían datos respecto de la prevalencia de VIH y VHB-VHC, siendo el Hospital de Clínicas uno de los primeros en implementar el control serológico de todos los pacientes pasibles de cirugía. Ante el alto porcentaje de positividad para éstos virus, que en conjunto alcanza casi al 25 % de la población quirúrgica de dicho Hospital2, y teniendo en cuenta que en las estadísticas mundiales casi en un 30 % de las intervenciones quirúrgicas ocurre contacto con sangre3,4, es que se diseñó este estudio, a fin de evaluar el grado de conocimiento y acciones que se toman para disminuir la posibilidad de contagio por patógenos vehiculizados por los diferentes fluidos corporales, en una población de residentes de 1ro., 2do. y 3er.año, tomada en Capital Federal e interior del país. 

 

MATERIAL Y METODOS

 

Durante el mes de Octubre de 1993 se llevó a cabo una encuesta personal y anónima (figura 1) en una población tomada al azar entre los residentes que concurren a la Carrera de Médicos Especialistas en Anestesiología de la Asociación de Anestesiología de Buenos Aires (Capital), y de otra muestra tomada entre residentes y becarios provenientes del interior del país que concurrieron al 25o Congreso Argentino de Anestesiología llevado a cabo en la ciudad de Rosario (Interior).

Los objetivos de la encuesta fueron:

A. Evaluar el grado de conocimiento sobre:

1.       Cuales son las poblaciones de riesgo para VIH y Hepatitis sérica (considerando a ésta última como la provocada por los virus B, C, D, o NANB).

2.   Cuales son los fluidos corporales con capacidad de transmitir VIH y Hepatitis sérica (tomando a ésta última como la provocada por los virus B, C, D, o NANB).

3.   Cuales son las medidas conocidas como Precauciones Universales recomendadas para el personal que trata pacientes infectados o potencialmente infectantes

B. Evaluar el grado de confianza en los test de detección actualmente utilizados (ELISA-RIA-Western Blot)

C. Evaluar las acciones que se toman para disminuir las posibilidades de contagio del VIH y otros patógenos vehiculizados por la sangre durante el tratamiento de pacientes:

1.       Medidas protectivas habituales

  1. Medidas protectivas en pacientes que se sabe son positivos para VIH y/o Hepatitis sérica.

D. Evaluar grado de inmunización contra la hepatitis a virus B en la población encuestada.

E. Evaluar las medidas y actitudes que adoptarían ante el contacto consumado en áreas corporales no protegidas adecuadamente o cuya protección haya sido superada, por fluidos potencialmente riesgosos, de pacientes potencialmente riesgosos.

 

La encuesta contó con ocho preguntas de tipo autoevaluativo, con las siguientes modalidades de respuesta:

·         Respuesta múltiple.

  • Todo o nada
  • Respuesta abierta

Las muestras fueron confrontadas entre sí, haciéndose la significación estadística correspondiente (chi cuadrado). Se excluyeron del estudio a los residentes y becarios de 4to. año (2/118), así como a los jefes de residentes (1/118).

   

 

RESULTADOS

 

La población estudiada fue de 115 residentes y becarios de anestesiología de todo el país, que se dividieron en 39 de primer año, 34 de segundo año y 42 de tercer año. A su vez, tomada la población total, 56 correspondieron a los residentes que concurren al curso dictado en la Asociación de Anestesiología de Buenos Aires (Capital), y 59 al resto de país (Interior).

 

Respecto a la pregunta 1, sobre qué población consideraba de riesgo para VIH y Hepatitis sérica, fueron los drogadictos intravenosos quienes ascendieron al tope de las preferencias indicadas por la población encuestada, con un 98,2 % para VIH y 92,2 % para hepatitis sérica. También indicaron a los homosexuales, hemofílicos, prisioneros, hemodializados, prostitutas, tatuados y tuberculosos, sindicando a la población general solo un 27,8 % para VIH y un 29,6 % para hepatitis sérica (tablas 1 y 2).

 

Las respuestas a la pregunta 2, sobre los fluidos potencialmente peligrosos para la transmisión del VIH y de la Hepatitis sérica arrojaron que un 97,4 % de los residentes encuestados considera a la sangre como peligrosa para la transmisión del VIH, y un 93,1 % la considera peligrosa para la transmisión del virus de la hepatitis sérica (VHB-VHC-VHD-VHNANB) (tablas 3 y 4). Asimismo, los fluidos contaminados con sangre son considerados peligrosos para la transmisión del VIH por el 91,3 %, y para la transmisión del virus de la hepatitis sérica por el 84,3 % de la población encuestada. El semen y las secreciones vaginales son considerados de riesgo para VIH por el 92,2 % y 65,2 % respectivamente, y para el virus de la hepatitis sérica por el 54,8 % y el 45,2 % respectivamente. El L.C.R. es considerado peligroso para la transmisión del VIH y del virus de la hepatitis sérica sólo por el 32,2 % y 25,2 % respectivamente. La saliva es considerada peligrosa para la transmisión del VIH por el 13,9 % de la población estudiada, y para la transmisión del virus de la hepatitis sérica por el 20,8 % de la misma población.

 

La pregunta 3 indagó sobre si alguna vez le habían hablado acerca de las Precauciones Universales a ser tomadas con la sangre y otros fluidos corporales, y los resultados nos muestran que la mitad de la población estudiada (49,56 %) tuvo clases de PU, siendo su distribución en 35,9 % de Residentes de primer año, 55,9 % de segundo y 57,1 % de tercero. (tabla 5). El total de la población de residentes que sí tuvo PU (49,56 %) se dividió en 27,82 % de Capital Federal, y 21,74 % del interior del país (figura 2).

 

En la pregunta 4 se evaluó cuantos residentes, al momento de la encuesta, estaban vacunados contra la Hepatitis B, encontrándose un total del 33,05 % del total de la población, siendo un 20 % de primer año, un 29,4 % de segundo y un 47,6 % de tercero (tabla 6). Se pudo establecer una alta significación estadística entre las diferencias comprobables en las poblaciones de primer y tercer año (P < 0,01).

 

Respecto de las barreras físicas que emplean en su práctica cotidiana para evitar el contacto con fluidos potencialmente peligrosos para la transmisión del VIH y/o de la Hepatitis sérica (pregunta 5), un 35,6 % siempre utiliza guantes, un 49,5 % siempre se lava las manos con agua y jabón luego de quitarse los guantes, un 17,4% siempre utiliza gafas (no especifican si son permanentes o circunstanciales para protección), un 53,04 % siempre utiliza barbijo, y un 9,56 % siempre utiliza camisolín (aunque no aclaran si es durante la realización de bloqueos nerviosos o durante todo tipo de anestesias) (tablas 7, 8, 9, 10 y 11).

 

Indagados sobre si, en el supuesto caso de que el paciente fuera VIH (+), o Hepatitis B, C o D (+), utilizaría otras barreras físicas (pregunta 6), un 67,82 % indica que sí, aunque no indican otra cosa que gafas y guantes (tabla 12).

 

En la pregunta 7 se investigó si consideran confiables los test de detección utilizados actualmente (ELISA-RIA-Western Blot), donde un 25,21 % (29 residentes) indicó que sí, siendo 9 de Capital Federal, y 20 del interior. Estas cifras arrojaron significación estadística (P< 0,05) (tabla 13).

 

Cruzando los datos de individuos vacunados con la asistencia o no a las clases sobre Precauciones Universales, se observó que solo 18 de los 38 vacunados (47,36 %) recibieron clases de PU, y entre la población de los que tuvieron clases de PU con la de los que confían totalmente en los test de detección habitualmente utilizados, de los 29 que dijeron tener absoluta confianza en los test de detección, 9 (31,03 %) habían tenido clases sobre las Precauciones Universales, mientras que de los 86 que no manifestaron absoluta confianza en los test de detección habitualmente utilizados, 38 (44,18 %) no habían recibido clases de PU. (tablas 14 y 15).

 

Indagados respecto de cual sería la actitud si sufriese un accidente durante la práctica de la especialidad, exponiendo áreas corporales no protegidas adecuadamente o cuya protección hubiese sido superada por sangre potencialmente de riesgo para la transmisión de VIH o Hepatitis sérica, el 47,82 % (55 de 115) respondieron que se controlarían mediante serología para VIH-VHB; el 32,17 % (37 de 115) manifestó que realizaría asepsia inmediata con soluciones antisépticas, y el 17,39 % (20 de 115) efectuaría consulta infectológica. Un porcentaje similar [16,52 % (19 de 115)] no tiene una conducta definida a seguir, manifestando cierta pasividad ante la eventualidad. Finalmente apenas un 10,43 % (12 de 115) realizaría la denuncia laboral correspondiente.  

 

DISCUSION

 

El tema de la bioseguridad en quirófano ha dejado de ser una cuestión solo del paciente, convirtiéndose en una problemática de todo el equipo de salud que desempeña su función en sala de operaciones. Esta terrible realidad se ha agravado con la pandemia del SIDA y la diseminación de la hepatitis sérica (B-C-D-NANB). Ambos flagelos tienen similar modo de transmisión (sexual, parenteral, y de madre a hijo)5,6, y aunque en el marco ocupacional la posibilidad de contagio es mayor para el VHB, las prácticas generales que previenen la transmisión de la hepatitis sérica también funcionan para evitar la transmisión del VIH1.

 

Población de Riesgo

 

Cuando en 1981 el CDC comenzó a revelar los primeros casos de deficiencia del sistema inmune, éstos fueron observados en la población homosexual de Nueva York y California7. Debido a las campañas de información, se ha observado un cambio en las conductas sexuales, con lo cual el porcentaje de nuevos casos de SIDA en adultos homosexuales ha disminuido, mientras que está en aumento entre drogadictos intravenosos8.

 

La distribución demográfica se ha ampliado en la actualidad, agregándose a la comunidad homosexual (10-70 %) y la de drogadictos intravenosos (5 - 65 %), la población de hemofílicos (33- 92 %), los compañeros sexuales de VIH (+) (7- 68 %), tuberculosos (0-50 %), prostitutas (0-45 %), y prisioneros (0-17 %) (prevalencia de seropositividad para Western Blot en USA7,9,10). Así, el VIH no está limitado a un solo segmento de la población. Hombres y mujeres, chicos y fetos pueden volverse (+) para VIH7,8,10,11,12. Incluso el embarazo, con la disminución de defensas que produce, puede favorecer la progresión de infección VIH a CRS o SIDA10,11,13.

 

Sin embargo el número total de casos de SIDA es solo un pequeño porcentaje del número total de infectados por VIH. El más esquivo grupo de infectados consiste en portadores asintomáticos7. Esto debiera tenerse en cuenta, considerando así a todos los pacientes como potencialmente infecciosos (población general), los cuales fueron considerados como población de riesgo sólo por el 27,8 % de los residentes encuestados (tabla 1).

TABLA 1
Poblaciones consideradas de riesgo para la transmisión del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), por la población de residentes encuestada.

VIH

1er. Año

%

2do. Año

%

3er. Año

%

TOTAL

%

Drogadictos IV

37

94,9

34

100

42

100

113

98,2

Homosexuales

36

92,3

34

100

41

97,6

111

96,2

Hemofílicos

36

92,3

33

97,05

40

95,2

109

94,8

Prisioneros

28

71,8

30

88,23

38

90,5

97

84,3

Hemodializados

32

82,05

31

91,17

39

92,8

102

88,7

Prostitutas

28

71,8

32

94,11

41

97,6

101

87,8

Hijos De Madres Portadoras

28

71,8

30

88,23

39

92,8

96

86,7

Politransfundidos

35

89,7

34

100

41

97,6

110

95,6

Tatuados

26

66,6

31

91,17

39

92,8

96

83,4

Tuberculosos

7

17,9

8

20,6

13

30,9

28

24,3

Población General

9

23,07

9

26,47

14

33,3

32

27,8

 

TABLA 2
Poblaciones consideradas de riesgo para la transmisión del virus de la hepatitis B, C, D, NANB., por la población de residentes encuestada.

HEPATITIS SERICA

1er. Año

%

2do. Año

%

3er. Año

%

TOTAL

%

Drogadictos IV

37

94,9

31

91,1

38

905

106

92,2

Homosexuales

30

76,9

19

55,9

26

61,9

75

65,2

Hemofílicos

31

79,5

27

79,4

37

88,1

97

84,3

Prisioneros

24

61,5

19

55,9

21

50

64

55,6

Hemodializados

24

61,5

29

85,3

38

90,5

91

79,1

Prostitutas

21

53,8

16

47,0

23

54,8

60

52,2

Hijos De Madres
Portadoras

18

46,1

13

38,2

22

57,3

53

46,1

Politransfundidos

29

74,3

31

91,1

40

95,2

100

87

Tatuados

22

56,4

20

58,8

27

64,3

69

60

Tuberculosos

5

12,8

4

11,8

5

11,9

14

12,2

Población General

9

23,1

8

23,5

17

40,5

34

29,6

 

TABLA 3
Fluidos considerados peligrosos (por la población de residentes estudiada)

VIH

1er. Año

%

2do. Año

%

3er. Año

%

TOTAL

%

Leche Materna

8

20,5

16

47,1

17

40,5

041

35,6

Saliva

5

12,8

5

14,7

06

14,3

016

13,9

Orina

7

17,9

3

8,8

05

11,9

015

13,1

Semen

35

89,7

31

91,1

40

95,2

106

92,2

Secreciones Vaginales

25

64,1

21

61,7

29

69,1

075

65,2

Sangre

38

97,4

33

97,1

41

97,6

112

97,4

Fluidos Contaminados
Con Sangre

33

84,6

32

94,1

40

95,2

105

91,3

Liquido Cefalorraquídeo

17

43,6

7

20,5

13

31

037

32,2

 

TABLA 4
Fluidos considerados peligrosos (por la población de residentes encuestada), para la transmisión de los virus que producen la hepatitis B, C, D, NANB.

HEPATITIS SERICA

1er. Año

%

2do. Año

%

3er. Año

%

TOTAL

%

Leche Materna

08

20,1

10

29,4

09

21,4

027

23,5

Saliva

08

20,1

10

29,4

06

14,3

024

20,8

Orina

04

10,2

04

11,7

03

07,1

011

09,6

Semen

23

58,9

18

52,9

22

52,4

063

54,8

Secreciones Vaginales

17

43,6

15

44,1

20

47,6

052

45,2

Sangre

36

92,3

31

91,2

40

95,2

107

93,1

Fluidos Contaminados Con Sangre

30

76,9

29

85,3

38

90,5

097

84,3

Líquido Cefalorraquídeo

10

25,6

08

23,5

11

26,2

029

25,2

 

TABLA 5
Poblaciones, divididas por año de residencia, que tuvieron clases sobre las Precauciones Universales respecto de la sangre y otros fluidos potencialmente peligrosos para la transmisión del VIH y otros patógenos vehiculizados por la sangre. (NO= no tuvieron clases de P.U.- SI= sí tuvieron clases de P.U.)

 

1er. Año

%

2do.Año

%

3er. Año

%

TOTAL

%

NO

25

64,1

15

44,1

18

42,9

58

50,43

SI

14

35,9

19

55,9

24

57,1

57

49,56

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 2: Representación de las poblaciones de residentes que tuvieron y las que no tuvieron clases de Precauciones Universales respecto de la sangre y otros fluidos potencialmente contaminados.
(NO PU = No tuvieron. SI PU = Si tuvieron. CAP = Capital Federal. INT = Interior del país)
Figura 3: Porcentaje de vacunación contra el VIH en la población de residentes estudiada. (CAP = Capital Federal. INT = Interior del país.) (n = 38)

En U.S.A. la prevalencia para HBsAg reportada en adultos es del 0,2 al 1 %14,15, mientras que para homosexuales asciende al 35-80 %, y para drogadictos i.v. del 60 al 80 %15,16. Los neonatos pueden ser infectados durante la gestación por transmisión placentaria (la sangre del cordón umbilical de hijos de madres portadoras contiene a menudo HBsAg), o en el momento del parto5,12,15. Los pocos casos recientemente ocurridos de pacientes politransfundidos resultaron de la transfusión de productos derivados del plasma de donantes con HBsAg en concentraciones por debajo de los niveles detectados por los test de screening. Una marcada disminución de los casos de VHB transmitidos por transfusión ha sido observada desde 1987, mientras que se ha aumentado el reconocimiento de la severidad y frecuencia de Hepatitis No A No B y la emergencia del VIH.

 

 En 1989 Choo y col. describieron el VHC, un nuevo RNA virus similar a togavirus y flavivirus, y asociado con el VHNANB. El porcentaje de portadores en U.S.A. no es conocido, pero se ha estimado en 3 a 7 %. La enfermedad tiene un largo período de seronegatividad (4 a 52 semanas) durante el cual no puede ser detectada. Otra causa de hepatitis postransfusional es el VHD o agente delta, un RNA virus incompleto que necesita un DNA virus (generalmente VHB) para su replicación. Su detección serológica es innecesaria, ya que todos los VHD (+) son también (+) para HBsAg. La hepatitis No A No B constituye comúnmente el 90 % o más de los casos de hepatitis postransfusional, y el mayor problema por resolver hoy día17,18.

 

Con respecto al primer ítem evaluado en la población de residentes, en las consideraciones de cada población, se correlacionan en general con las estadísticas mundiales de población de riesgo7,9,10,14,17,18,19. Sin embargo resalta la poca importancia que se le da a la población de tuberculosos, tanto para VIH como para Hepatitis sérica (24,3 % y 12,2 % respectivamente). Esta población se incrementó desde 1986 a 1993, alcanzando hasta un 21,3 % de positividad para VIH en un estudio realizado en nuestro país20. También es de destacar que a pesar de presentar las misma vías de contagio, los mismos vehículos y similares poblaciones de riesgo, la Hepatitis sérica aparece como menos preocupante para la población en estudio, pues los valores son menores a los de VIH en todos los ítems. Esto refleja una menor conciencia del riesgo por la Hepatitis sérica, aunque la infección por virus B presente un mayor índice de contagio en el ámbito ocupacional1,21.

 

TABLA 6
Vacunación contra el virus de la hepatitis B, en la población de residentes estudiada. Alta significación estadística entre las poblaciones de 1ero.(8/39) y 3er. año de residencia (20/42). (Chi2: 9,87 - P: < 0,01)

 

1er. Año

%

2do.Año

%

3er. Año

%

TOTAL

%

NO

31

80

24

70,6

22

52,4

77

66,95

SI

08

20

10

29,4

20

47,6

38

33,05

 

TABLA 7
Utilización de guantes en la práctica habitual de los residentes encuestados

 

1er. Año

%

2do. Año

%

3er. Año

%

TOTAL

%

Siempre

11

28,20

15

44,11

16

38,09

41

35,6

A Veces

22

56,41

19

55,88

27

64,28

68

59,1

Nunca

06

15,38

00

-

00

-

06

05,3

TABLA 8
Lavado posterior de manos con agua y jabón luego de la utilización de guantes en la población de residentes encuestada.

 

1er. Año

%

2do. Año

%

3er. Año

%

TOTAL

%

Siempre

13

33,3

19

55,88

25

59,52

57

49,5

A Veces

18

46,15

12

35

15

35,71

45

39,2

Nunca

08

20,5

03

29

02

4,76

13

11,3

 

TABLA 9
Utilización de gafas en la práctica habitual de los residentes encuestados.

 

1er. Año

%

2do. Año

%

3er. Año

%

TOTAL

%

Siempre

05

12,82

08

23,52

07

16,6

20

17,4

A Veces

06

15,38

09

26,47

24

57,14

39

33,9

Nunca

28

71,79

17

50

11

26,19

56

48,7

TABLA 10
Utilización de barbijo en la práctica habitual de los residentes encuestados.

 

1er. Año

%

2do. Año

%

3er. Año

%

TOTAL

%

Siempre

14

35,89

18

52,94

29

69,04

61

53,04

A Veces

12

30,76

9

26,47

9

21,42

30

26,88

Nunca

13

33,33

7

20,58

4

09,52

24

20,86

TABLA 11
Utilización de camisolín en la práctica habitual de los residentes encuestados.

 

1er. Año

%

2do. Año

%

3er. Año

%

TOTAL

%

Siempre

2

05,12

07

20,58

02

04,76

11

09,56

A Veces

8

20,51

14

41,17

21

50

43

37,39

Nunca

29

69,04

13

38,23

19

45,23

61

53,04

 

TABLA 12
Uso de otras barreras físicas de protección en el caso de atención médica de pacientes VIH (+) o Hepatitis B, o C, o D (+) confirmados, en la población de residentes estudiada.

 

1er. Año

%

2do. Año

%

3er. Año

%

Total

%

Capital

%

Interior

%

NO

16

41,02

10

29,41

11

26,19

37

32,17

17

30,35

20

33,9

SI

23

58,97

24

70,58

31

73,80

78

67,82

39

69,64

39

66,1

 

Fluidos potencialmente peligrosos para la transmisión del VIH-Hepatitis sérica

 

En un estudio de 1990, Kristensen y col. hallaron que el contacto de anestesiólogos con fluidos corporales de los pacientes ocurrió en el 36 % de su serie, siendo los contactos con sangre y saliva los más frecuentes22.

 

En la población estudiada, más del 90 % consideran a la sangre y líquidos contaminados con sangre como riesgosos para VIH, mientras que el porcentaje sobrepasa el 80 % para la hepatitis sérica (B-C-D-NANB).

 

Se ha constatado que el riesgo de contacto con sangre en sala de operaciones aumenta en cirugías de más de una hora, o donde el sangrado exceda de 250 ml, y fundamentalmente tres son las áreas de mayor peligro: Cirugía Cardiovascular, Cirugía del Trauma, y Cirugía Obstétrica3,4. Un mismo procedimiento (canalización de vena periférica) se asoció más frecuentemente a contactos de las manos del ejecutante con sangre del paciente, si se realizaba en Sala de Emergencias que en quirófano22.

 

Por otro lado debe recordarse que hay un reporte mayor del esperado de pacientes VIH (+) que arriban a sala de guardia, los cuales no es infrecuente que sangren por alguna herida23,24. La saliva ha sido positiva para VIH en el 1 % de los pacientes VIH (+)25.

 

El CDC considera que el riesgo de transmisión de VIH a través de la saliva es remoto, a menos que contenga sangre visible26.

 

TABLA 13
Confianza total en los test de detección habitualmente utilizados para el VIH, y el VHB, VHC, en la población de residentes encuestada. Significación estadística entre las poblaciones de Capital Federal (9/56) con respecto a la del Interior del país (20/59). (Chi2: 3,944 - P: < 0,05).

 

1er. Año

%

2do. Año

%

3er. Año

%

Total

%

Capital

%

Interior

%

NO

26

66,6

25

73,52

35

83,33

86

74,78

47

83,92

39

66,1

SI

13

33,3

9

26,47

7

16,66

29

25,21

9

16,07

20

33,9

 

TABLA 14
Relación entre la población de residentes que recibió clases de P.U., y cantidad de vacunados contra el virus de la hepatitis B.
(SI PU: población que recibió clases sobre PU. NO PU: población que no recibió clases sobre PU)

VACUNACION CONTRA VHB

 

SI

NO

TOTAL

NO PU

18

39

057

SI PU

20

38

058

TOTAL

38

77

115

 

TABLA 15
Relación entre la población de residentes que recibió clases de P.U., y la creencia en la infalibilidad de los test de detección habitualmente utilizados para el VIH, VHB y VHC. (NO PU: población que no recibió clases sobre PU. SI PU: población que sí recibió clases sobre PU).

CREENCIA EN LOS TEST

 

SI

NO

TOTAL

NO PU

20

38

058

SI PU

9

48

057

TOTAL

29

86

115

 

Con respecto al VHB, la probabilidad de que el origen de la sangre sea HBsAg (+) varía del 1 a 3 % en la población general, siendo del 5 al 15 % en grupos de alto riesgo de infección por VHB6.

 

En el hospital y otros medios de salud las P.U. deben ser empleadas cuando los trabajadores estén expuestos a sangre, a otros fluidos corporales (líquido amniótico, pericárdico, peritoneal, pleural, sinovial, cefalorraquídeo, semen y secreciones vaginales), o cualquier otro fluido visiblemente contaminado con sangre1. Ya que la transmisión de VIH y VHB no ha sido documentada a partir de la exposición a otros fluidos corporales (heces, secreciones nasales, esputo, sudor, lágrimas, orina, y vómitos) las P.U. no se aplican a éstos últimos.

 

Por otro lado, la saliva de algunas personas infectadas con VHB ha demostrado contener DNA de VHB en concentraciones de 1:1000 a 1: 10000 de aquella encontrada en suero de la persona infectada26,27. La saliva positiva para HBsAg ha demostrado ser infecciosa cuando se inyecta en animales de experimentación y en exposiciones a mordedura humana, pero no ha demostrado ser infectante cuando se la aplica a la mucosa oral28,29.

 

Ambos virus han sido transmitidos en el marco ocupacional solamente por inoculación percutánea o contacto con una herida abierta, piel no intacta (agrietada, dermatítica o escoriada), o contacto de las mucosas con la sangre, con fluidos contaminados con sangre o virus concentrados. La sangre es la fuente aislada más importante de VIH y VHB en el lugar de trabajo. Sin embargo, en Sala de Emergencias, habitualmente resulta imposible la diferenciación entre fluidos corporales peligrosos y no peligrosos. En éstas circunstancias deben tratarse a todos los fluidos como potencialmente infectantes. 

 

Precauciones Universales respecto de la sangre y otros fluidos corporales

 

En 1985 el CDC desarrolló la estrategia de las PRECAUCIONES UNIVERSALES RESPECTO DE LA SANGRE Y OTROS FLUIDOS CORPORALES, para dirigir la atención sobre la transmisión de VIH, VHB y otros patógenos vehiculizados por la sangre en los medios de salud8,26. Es por ésto que el concepto, actualmente referido como P.U. enfatiza que todos los pacientes deben ser asumidos como infecciosos para VIH y otros patógenos vehiculizados por la sangre, y en consecuencia utilizar las P.U. en todas las prácticas que se realicen1.

 

Las P.U. consisten en una serie de estrategias que tienen como fin mantener barreras físicas ante la posibilidad de exposición a sangre o fluidos corporales. Ellas incluyen guantes, y si el contacto es más extenso deben incluirse barbijo, túnica impermeable y cobertores oculares.

 

Además debe hacerse un manipuleo cuidadoso de todo material punzocortante potencialmente infeccioso para prevenir punciones accidentales, teniendo cerca recipientes resistentes a fin de descartar el material peligroso. El recipiente debe ser colocado tan cerca como sea posible del lugar de trabajo1,30,31.

 

Para prevenir lesiones por pinchazos accidentales, las agujas no deben ser retapadas, dobladas, cortadas, removidas de sus jeringas descartables o manipuladas de algún modo con las manos. Como alternativa se recomiendan técnicas de reencapsulamiento con una sola mano, ensartando el cono31,32. Los programas de educación para utilizar cajas de descarte automático de agujas se han mostrado eficaces en disminuir el número de pinchazos accidentales, evitando el reencapsulamiento33. Mientras se utilizan guantes debe evitarse manipular elementos personales como peines o lapiceras, que podrían haberse contaminado. Los guantes contaminados con sangre u otros fluidos corporales a los que se apliquen las PU deben ser descartados lo más rápidamente posible, evitando contactar la piel con la superficie exterior24.

 

Todos los derrames de sangre y de fluidos contaminados con sangre deben ser rápidamente eliminados utilizando un germicida o solución de lavandina, con guantes. El material visible debe ser primero removido con toallas descartables u otros medios apropiados que aseguren evitar el contacto directo con sangre. Si se prevé la salpicadura, se debe utilizar protectores oculares junto con una túnica o delantal impermeable que proporcione una barrera eficaz. Se deben lavar las manos a continuación de quitarse los guantes. El equipo de limpieza sucio debe ser descontaminado utilizando un recipiente apropiado, y eliminado de acuerdo con las normas establecidas24. El calzado y botas pueden contaminarse con sangre en ciertas circunstancias. Cuando hay masiva contaminación con sangre en el piso, se debe considerar el uso de envolturas impermeables descartables para el calzado. Los guantes protectores deben usarse para quitar las envolturas contaminadas del calzado, las que serán desechadas en bolsas plásticas.

 

Si bien el costo de las PU es significativo, las estrategias son efectivas en reducir el número de contactos con sangre3,4,34. Más allá de que la exposición a membranas cutáneas posee bajo riesgo de infección, ésta es inaceptable en sala de operaciones.

 

En la población estudiada, la mitad tuvo clases sobre Precauciones Universales (49.56%) (tabla 5), no hallándose diferencias estadísticamente significativas entre la población de Capital Federal con respecto a la del interior del país. Sin embargo hubo un mayor número de residentes entre los de 2do. y 3er. año con respecto a los de 1ro. que manifestaron haber adquirido conocimientos planificados sobre bioseguridad. Quizás debiéramos plantearnos si es correcto que la población de residentes que recién se inicia en su adiestramiento, y que es la más expuesta al contacto con el paciente, sea la que menos instrucción planificada recibe al respecto, dejando que se prevenga conforme a la adquisición del curriculum oculto de la materia35.* 

 

Vacunación contra el VHB

 

El propósito primario de la inmunización es prevenir la enfermedad, no la infección. La utilización de vacunas contra VHB se ha visto obstaculizada por su costo, así como por la sospecha de la no garantía de estar libre de la transmisión de VIH. Esto ha sido bien documentado entre trabajadores de la salud, aduciéndose las siguientes razones28,36,37,38:

 

a. No percibir ser población de alto riesgo para VHB.
b. La vacuna no es segura.
c. El VHB no es fácilmente transmitido por pinchazos.
d. La vacuna no está realmente disponible.
e. La vacuna no es efectiva.
f. La vacuna es cara.
g. Yo no quiero las inyecciones.
h. Inercia.
i. Pereza.

 

Los dos primeros puntos pueden ser superados por medio de la educación médica continua, donde se enfatize la potencial morbimortalidad asociada a la infección por VHB y la excelente seguridad de las actuales vacunas. En 1986 una generación de vacunas realizadas por ingeniería genética fue autorizada (RECOM-BIVAX-HB NR), proveyendo una alternativa a las vacunas derivadas de plasma humano36.

 

Respecto del tercer punto, de aquellos que no tengan vacunación previa (inmunización activa), o no hayan recibido profilaxis postexposición (inmunización pasiva), se infectará un 6 % a 30 % de los que sufren punción con aguja con sangre de un paciente HBsAg (+)36,38,39.

El cuarto punto está a cargo de las instituciones, que deben acercar las vacunas a los trabajadores de la salud. Así, quizás muchos colegas venzan su inercia y superen la pereza para vacunarse37.

 

Sobre el quinto punto, luego de una serie de tres dosis (ej.: hoy, al mes, y a los seis meses) la vacuna induce anticuerpos protectores en más del 95 % de adultos sanos36. Los respondedores a la vacunación no requieren refuerzos adicionales o inmunización pasiva por al menos cinco años. Los no respondedores deberían ser identificados y tratados (si la exposición ocurre) según las normas vigentes de prevención y tratamiento (inmunización pasiva)6,39,40.

 

Un 33.05 % del total de población estudiada aseguró estar inmunizada para VHB, lo cual nos ubica dentro de las estadísticas mundiales (23,7 - 57,5 %)37,39. No se hallaron diferencias estadísticas entre la población de Capital Federal y la del interior del país, aunque sí entre las poblaciones de 1er. y 3er. año, partiendo del 20 % en 1er. año hasta llegar al 47 % en 3ro. (P < 0.01). Idealmente la vacunación debiera efectivizarse durante el adiestramiento profesional, preferentemente a la población más joven y menos expuesta hasta ese momento.

 

Del cruce entre los datos de Vacunación con los de existencia de clases sobre Precauciones Universales (Tabla 14), surge que más de la mitad de los vacunados (52,63 %) no tuvieron clases de Precauciones Universales, y ésto lleva a pensar que quizás las campañas en favor de la vacunación, y/o la adquisición del curriculum oculto en la materia favorezcan esta conducta. 

 

Barreras físicas

 

Los médicos anestesiólogos han sido documentados en un gran número de contactos con sangre de pacientes, siendo además los únicos que no utilizan guantes en su práctica médica cotidiana4. En un estudio, el 97 % de los contactos involucraba contactos de sangre con la piel, y muchos podrían haber sido evitados por el simple uso de barreras físicas de protección3,4,22. En la población estudiada apenas el 35,6 % utiliza guantes rutinariamente, y sólo la mitad se lava las manos con agua y jabón luego de quitárselos.

 

Si el paciente fuese VIH (+), o VHB/ VHC/ VHD (+), un 67,82 % asegura utilizar otras barreras de protección, aunque no se apartan del uso de guantes y gafas. 

 

Test serológicos

 

Los nuevos test serológicos para detección de VIH, VHB, y VHC han colaborado en la reducción del riesgo de exposición de otros individuos a éstos virus, al incrementarse las medidas de seguridad en el quirófano. Los test de Enzimoinmunoanálisis (ELISA) y Radioinmunoanálisis (RIA) poseen gran sensibilidad, pero poca especificidad, con lo cual presentan pocos falsos negativos, pero algunos falsos positivos. A la inversa, el test Western Blot presenta baja sensibilidad, pero una gran especificidad41. El C.D.C. considera a los pacientes como infectantes e infectados para VIH si han tenido repetidamente positivos los test de ELISA, además de una positividad para el WB.

Sin embargo debe saberse que:

a.       Ni con los test de mayor sensibilidad es posible detectar a todos los individuos con capacidad infectante (período de ventana serológica).

b.       No hay suficiente tiempo para exámenes si el paciente debe ser llevado de urgencia al quirófano (ej: politraumatismo).

c.       Un test falso negativo puede llevar a una falsa seguridad.

d.       A pesar de conocer el estado de portador del paciente, un pinchazo o salpicadura accidentales no necesariamente son fáciles de prevenir41,42,43.

El grado de seconversión asociado a un solo pinchazo con aguja hueca contaminada con sangre VIH (+) se ha establecido en 0,5 %, lo cual habitualmente ocurre entre las 3 y las 12 semanas del contacto. (Período de ventana serológica)2,6,43,44,45,46.

 

Cruzando la información capturada sobre Clases de Precauciones Universales y confianza total en los test serológicos de detección utilizados habitualmente, se ve que de los que tuvieron las clases, solo el 15 % (9 / 29) cree en los test (error del mensaje), mientras que de los que no las tuvieron, más de la mitad (65,51 %) no confían totalmente en los test. Esto nuevamente lleva a pensar en la importancia del curriculum oculto en la adquisición de conocimientos sobre bioseguridad en quirófano. 

 

Actitud frente a un accidente

 

Se manifestó una gran pasividad frente al eventual contacto con sangre u otros fluidos corporales potencialmente peligrosos. El control serológico debiera ser una rutina luego de una enérgica antisepsia con agua y solución de alcohol yodado, así como la consulta correspondiente con Infectología. La denuncia como accidente laboral servirá para tomar conciencia de la magnitud del problema, y poner en funcionamiento políticas sociales que protejan a los infortunados trabajadores de la salud infectados a partir de contactos en su labor habitual. 

 

CONCLUSION

 

Existe un aceptable grado de conocimiento en la población encuestada sobre las poblaciones consideradas de riesgo y fluidos potencialmente peligrosos para la transmisión del VIH y de la Hepatitis sérica. Sin embargo, el estudio nos muestra a la población correspondiente a primer año de residencia como la que más necesitaría instrucción planificada al respecto, en lo posible, en los primeros meses de su formación. Al momento de la realización de la encuesta, dicha población transitaba por su 4° o 5° mes de residencia, período más que suficiente para la adquisición de los conocimientos sobre el tema.

 

Es necesario incrementar el ímpetu de las campañas de concientización sobre la vacunación contra el VHB, abarcando a todos los trabajadores de la salud en situación de riesgo potencial, particularmente aquellos que se inician a la vida laboral en el área quirúrgica.

 

Debe enfatizarse la necesidad de utilizar barreras físicas de protección adecuadas a la situación, así como de realizar el lavado de manos luego del uso de guantes de látex. Debe recalcarse la posibilidad de la existencia de test falsos negativos para la detección de VIH, VHB, VHC, VHD.

 

Debe transmitirse que ante el evento fortuito de un contacto consumado con algún fluido potencialmente peligroso para la transmisión de VIH, VHB, VHC, VHD, VHNANB, es necesaria la consulta infectológica luego de una rigurosa asepsia de la zona de punción con agua y solución antiséptica, además de la correspondiente denuncia laboral.

 

La concientización del personal de salud (en éste caso, la población de residentes encuestada), respecto de los riesgos a que se expone, y las conductas adecuadas tendientes a minimizar dichos riesgos, contribuirán, seguramente, a maximizar la propia seguridad durante el acto anestésico.   

Agradecimientos
Al Dr. Juan José Naveiro, por su asesoramiento durante el procesamiento estadístico de los datos, y al Dr. Jaime A. Wikinski por sus consejos durante la redacción final del manuscrito. 

 

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ANEXOS
Encuesta

Material Publicado el 1 de Julio del 2004

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